domingo, 18 de diciembre de 2016

La Ciudad y la Rabia | la experiencia Millán y Hernández

Esta semana que se fue, realizamos dos importantes lanzamientos (sumando tres en lo que va del año, que partió en el invierno con la antología Ensamblaje). Puede parecer un año frugal en lanzamientos, pero eso no implica que no existan obras en progreso. Básicamente, como editora, he decidido darle el tiempo que merecen los procesos, ya sea el de creación de les artistes, el de la prologación, el de concepto de libro objeto, el proceso propio de escritura. Y casualmente deliberadamente, por eso todo lo que hemos publicado se ha vuelto una parte del mismo puzzle.




UN AÑO DE CIUDAD
Y digamos que es un año de ciudad, cualquier ciudad. La ciudad construida desde la memoria propia. Hemos hecho el ejercicio de apropiarnos del espacio que estamos transitando. Conscientemente en la escritura, como en el espacio político (o de género si preferimos llamarlo), como en la ciudad, como en lo que hacemos. Estamos pensando cómo y por donde circular y dirigir nuestras ideas, lo que queremos decir. Y espero que no solamente hablemos de visiones iguales a la nuestra, sino visiones que se incluyen y se oyen, y que parezcan arriesgadas.

Eso al menos, he tratado de ejercitar como editora. Sintiendo la urgencia de conseguir colaboradores que crean en el proyecto, buscando textualidades que denoten una reflexión, autoreflexión, búsqueda y quizás muestren también el errar y el volver a plantear(se). Quizás los proyectos escogidos para 2017 sean un poco de eso. Espacios de creación de autores que están en esa búsqueda. Porque a veces, une busca la poesía para expresar eso que no se puede decir, y otras, une busca la poesía como un medio de escape. Por eso es importante la atención la autoreflexión.

Aquí es donde llego a nuestros dos autores -poetas más bien dicho- que ocupan nuestra actividad de Diciembre. Culminando para mí en dos presentaciones muy particulares. Que tomaron su curso propio y que nos han dado nuevas materias para revisar.

Simbólicos, simétricos, poéticos.

LA SIMETRÍA con GONZALO MILLÁN

La primera vez que leí a Gonzalo Millán (1947-2006), leí el poema 53 de la ciudad. El texto completo publicado en 1979 (la primera versión) estaba disponible en la página de Memoria Chilena. Cuando quise tener el libro en mis manos fui a buscarlos a mis lugares de siempre, y también libros de viejos... pero sin éxito. Probablemente las versiones están raptadas por coleccionistas o vendedores de precios de lujo. Fue entonces en que pensé que esa obra tenía que estar en nuestro catálogo.

Comencé mi búsqueda (llamado al universo quizás) para encontrar el contacto que me llevara a conseguir autorización para su publicación. Alguien me habló entonces de la poeta María Inés Zaldívar, a quien contacté por las redes sociales. Muchos mensajes y luego muchos meses pasarían para conseguir la respuesta, y entonces, a través de ella llegué a su familia en Quebec. A esa ciudad mandé la versión que yo había preparado -incluyendo una ilustración que hice para el texto- y sin prólogo, de manera que Sol Millán pudiera ver el tipo de trabajo que haríamos.

Tiempo después de que por fin llegara el envío, ella me envió su aprobación. Así que invité a Bárbara a que escribiera un prólogo para Millán.

Millán, como le gustaba que lo llamaran, fue representado en en Estravagario de la fundación Neruda, por la poeta María Inés Zaldivar, quien fuera su pareja en el momento de su muerte en 2006. Me acompañaron Bárbara Fernández, quien viajó desde Edinburgh (Escocia), para entrevistarse con ciertos poetas que son parte de su doctorado, y además para presentar conmigo "La Ciudad".

La poeta Zaldívar, a manera de homenaje, compartió con nosotras un emotivo e íntimo testimonio, cuando se cumplen diez desde la partida de Millán; luego de que Millán y ella estuvieran juntos por diez años. Simetría en el tiempo, que quizás tenía que suceder.

Ella nunca antes había participado en una presentación de obras de Millán. Así que este martes. El Martes 13. De Diciembre. Era muy. Especial. Quiso entonces, la poeta Zaldívar, compartir aspectos de la obra que son inéditos. Cosas que como estudiosa de la obra de Millán, a quien conoció de esta manera, se enteró de primera fuente.

Cuando Millán parte al exilio trás el golpe de estado de Pinochet, se radica en Canadá. Allí completó un master e hizo clases como profesor asistente. También hacía clases de castellano para no nativos. Entonces, para sobrevivir en el exilio, o estudias, o te dedicas a ser aseador. Millán venía ideando el poemario por largo tiempo -casi cuatro años-. Su tiempo para procesar el hecho de vivir un golpe de estado, y la urgencia de partir al exilio para sobrevivir. Todo esos casi cuatro años estuvo recolectando titulares de diarios. Breves titulares de lo que sucedía en Chile. Entonces Millán, decide abandonar su trabajo de profesor en la universidad, para dedicarse a escribir este poema que llamó "La Ciudad". De noche se dedica a trabajar como aseador de oficinas, y en el día escribía.

Los versos del poema son breves, porque buscan ser una especie de manual de castellano para quienes no hablaban el idioma, frases cortas, sujeto y predicado, como si fuera un silabario de lo que era Santiago de Chile. Millán además buscaba recordar la ciudad (de Santiago) para sobrevivir al exilio, sobrevivir creativamente.

María Inés Zaldívar dijo que junto a Millán -en un viaje a Buenos Aires- conoció los primeros libros de Washington Cucurto para en Eloísa Cartonera; el primer encuentro con el formato cartonero. Según sus palabras, Millán estaría muy feliz de que su trabajo estuviera publicado en este formato.

La Ciudad, además, tuvo varias versiones. Su primera versión fue de 1979. Luego en los 90, es publicada una versión revisada por Cuarto Propio, en donde el poeta decide cambiar al protagonista del poemario (de un profesor a una profesora). La tercera versión se publica digitalmente en Buenos Aires, en los años 2000, y que es publicada también por Editorial Norma. Este texto, la tercera versión, revisada por Millán antes de morir, es la que nos entrega la poeta Zaldívar para nuestra publicación. Una versión la cual se incorporan lo que ella llama los sinónimos de La Muerte.

Inspirada por las palabras de la poeta Zaldívar, completamos la presentación de La Ciudad, leyendo el el poema número 53 (que aparece en youtube en una versión que lee el poeta). La sensación de leer el poema y recordar las palabras y énfasis con el cual lo leyó Millán, me causaron escalofríos.

Para los que estuvimos allí, fue un reencuentro una invocación emocionante de Gonzalo Millán a través de su poesía.

Bárbara Fernández y María Inés Zaldívar


LA RABIA de ELVIRA HERNÁNDEZ

Fue a través de La Bandera de Chile (1991), que conocí la poesía de la poeta Elvira Hernández (1951). Ese texto, debiera ser un texto de cabecera de todes en Chile. Un texto primordial, experimental, potente. Atrevido, que tuvo intentos de publicación durante la dictadura, pero que se concretó en los 90.

La potencia de la poesía de Elvira Hernández, impresiona sobretodo al conocerla en persona. Te observa, piensa, dice, y parece ser justa en todo ello. Desconfía de la tecnología y esta modernidad enfermante y abusiva de la tecnología... sin embargo, esa tarde en que nos reunimos para contarle de nuestro proyecto, de nuestra idea, ella creyó en nosotras.

Fue así que dijo que publicaríamos Santiago Waria más un texto nuevo, que ella tenía que sentarse a escribir. Así que el invierno de Santiago de Chile, gestó en su oscuridad y contaminación, el texto inédito Santiago Rabia, que junto al poema S del libro Santiago Waria, forman un ser nuevo, un cuerpo fabuloso "Santiago Waria & Santiago Rabia". Dos miradas en dos épocas distintas de nuestra historia colectiva, que reflexiona acerca de lo transcurrido luego de 24 años (de la publicación de Santiago Waria) y 27 años de esta "transición democrática". Tiempo en el cual, terminada la dictadura de Augusto Pinochet, Chile se vuelve un producto de la experimentación económica y se instaura un modelo económico en el cual el consumo es parte importante de su funcionamiento.

El pasado jueves 15 de Diciembre, presentamos el poema inédito de Elvira Hernández "Santiago Rabia". Junto a Bárbara Fernández quien también prologó esta obra. Nos acompañó la mítica poeta, quien estaba acompañada además de su hermano y su madre.

Este es el año de la poeta Hernández, un año donde emerge como candidata al Premio Nacional de Literatura 2016, y donde se reconoce el valor de su poesía, además de la publicación de su obra en nuevas antologías. Elvira, desde la sencillez que la caracteriza, dice en su discurso que todo poeta desea ser recogido por una cartonera. Y tras agradecer nuestro trabajo, procedió a lectura de Santiago Rabia. Esta presentación ya está en en mi canal de youtube, pinchando aquí.

Elvira Hernández leyendo Santiago Rabia.


Moralejas
El proceso que estamos cerrando me deja hartas cosas en las cuales pensar. Pienso en el vínculo con los artistas. En el tiempo que una debe dar a la obra, pero también, el respeto por el tiempo de todos. Pienso en cuan valioso es el compromiso, y como a veces, impacta la vida personal el trabajo excesivo (y la obsesión), incluso cuando te ves enfrentada a llenar los vacíos que dejan los otros.

Reflexiones acerca del compromiso propio y de los colaboradores; nuevas ideas acerca de hasta dónde queremos llegar en el próximo ciclo. Teniendo claro con qué talentos contamos para llevarlos a cabo.  Observar, para que no paguen las consecuencias ni los autores, ni los proyectos, ni yo misma como creadora, editora y gestora de este colectivo.

Lo más importante es: La ciudad es nuestra, y en ella suceden las escenas. Nosotres debiéramos habitar el espacio público con la conciencia de quienes somos en ella, y qué es lo que recordamos individual y colectivamente. Una memoria, que dicen que no existe, pero que se ve en la calle en el día a día.


Santiago, 19 de Diciembre de 2016.
E Eme Cárdenas
Editora e Ilustradora

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