jueves, 28 de julio de 2016

“Heroína”, de Eliza Adonis: La poesía como arma de rescate



“Siempre se trató de dar el paso en falso
hacia la derecha de la página”.

Por Victoria R. Llera

En el proceso de escribir poesía conviven dos aspectos paralelos: uno que involucra el qué se quiere decir, la conceptualización poética de una idea con miras a la construcción de un mundo y un lenguaje propio, y otro que tiene que ver con el ejercicio físico mismo, ese donde la palabra se vuelve mancha sobre el papel y desciende, cae tan libre como el poeta lo permita, atravesando la hoja con cada verso que configura ese pequeño universo creado. Heroína, de Eliza Adonis, es la perfecta metáfora de ese segundo aspecto: su recorrido poético está inspirado en la aventura de Amelia Earthart, la avezada aviadora que intentó dar la vuelta al mundo siguiendo la línea del Ecuador, y cuyo destino es todavía un fascinante misterio.

El corpus poético de Adonis comienza en la caída del Electra y hace propia la voz de Amelia, quien aterriza finalmente en territorios aún más desconocidos, esos donde la heroína cavila acerca de las complejidades de conectar con la otredad, del sentido de lograr una conexión con el otro o la necesidad de mantenerse volando incluso a riesgo de caer al vacío, a las honduras donde sólo pueda encontrarse la muerte, o quizá peor, la soledad.

“Amelia, ¿de qué te sirve volar?”. La pregunta aparece cuando la aviadora, piloteando el Electra, reflexiona sobre la posibilidad de permanecer toda la vida sola, de dormir toda la vida sola en una cabina que está hecha un desastre, y persevera en la aventura. El hablante lírico en Heroína no despega hacia las alturas de lo sublime, no pretende alcanzar un estado de gloria o inscribirse en la historia como responsable de una gran hazaña, por el contrario, sabe que la vida es un viaje “de vacío en vacío” donde puede ser devorada por un territorio imaginario, donde sólo saltando hacia lo desconocido se puede disipar la amargura del corazón anclado en la tierra.

Hay en la poesía de Eliza Adonis una construcción de mundo a partir de un misterio no resuelto, que ella moldea a través del lenguaje para dar vida a su propia respuesta. En Heroína, la autora asume la responsabilidad poética de hacer aparecer aquello que falta en el mundo, así como Huidobro exhortaba a no cantar a la rosa, sino a hacerla florecer en el poema, y lo hace tan bien que podemos verla, después de la caída, levantándose en el lugar de Amelia, sacudiéndose el polvo de la caída, para hacer aparecer a una nueva heroína y hasta una visión de dios, “pegado al sueño parcial / atado a esas otras ficciones/ que nada tienen que ver con la travesía”. Vuelvo a Huidobro: así como Altazor cayó con su paracaídas para mostrarnos una travesía poética sin referente, Heroína se lanza al vacío sin más artículo de seguridad que la palabra. “Al final de todo viaje / sólo nos quedan las palabras / bailando / rotas y lúcidas”.



Victoria R. Llera. 
Escritora por vocación, periodista de profesión. Autora de “Juntas y Revueltas” con Liz Gallegos, fundadora del grupo literario Sociedad Folla(G) e incesante lectora. 










Ilustración: Elizabeth Cárdenas


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