viernes, 8 de julio de 2016

Ensamblaje y el texto femenino interminable | por Alejandra Águila

"La materialidad y la obra se vuelven en Ensamblaje un lenguaje distinto, que responde a la incomodidad de las autoras por la lengua patriarcal canónica. El vino, por su parte, cumple la labor de emulsionar todo el texto, trastocando nuestros sentidos y embriagándonos de placer y satisfacción por esta escritura."


Santiago, 28 de Junio de 2016 - En el Estravagario de la fundación Neruda.

Estimados todos:
Primero que todo, muchas gracias a Elizabeth Cárdenas, editora de La Joyita Cartonera por invitarme a viajar estos 1000 kilómetros y presentar esta fantástica obra, agradezco también a las poetas por invitarme a prologar su texto y al Estravagario por abrirse a la realización de estas actividades.
Esta noche nos reúne la poesía, la poesía de cinco autoras: Denni Zu, Mónica Montero, Katta Urbina, Des Atada y Elizabeth Cárdenas; sus obras son las cepas que dan paso a la configuración de vinos y varietales, y que reunidas nos han podido entregar una excelente obra o blend.
Ensamblaje se inserta dentro del campo literario nacional en una época en la que es muy complejo mencionar el concepto de generación, pues incluso en este mismo texto tenemos a las más variadas creadoras, todas muy activas en el circuito cultural nacional, pero no adictas a los nombres que les puedan entregar una clasificación ni una organización estamental. Tal vez algo que las puede definir tipológicamente es el texto femenino, el que tal como menciona Carmen Berenguer, en el discurso del recibimiento del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda “Un texto femenino se reconoce por el hecho de que es interminable siempre, sin finales: no hay clausura, el texto no termina, el texto femenino sigue y sigue y llega al punto en que el volumen se acaba pero la escritura continúa y para el lector esto significa algo así como ser lanzado al vacío, por eso para muchos es difícil de leer”. Sin embargo, es por esto que estamos abiertos a su continuidad.
La escritura y en particular la poesía de mujeres se asocia y se ha asociado siempre a un devenir romántico y sensual, pero nunca está bajo la idea de transgresión ni política. Sin embargo, en Ensamblaje estos conceptos resultan pertinentes, porque no solo el quiebre del logos es representado por estas poetas, sino también en su materialidad. Esta obra está teniendo su primera edición en La Joyita Cartonera, micro editorial que tiene entre sus haberes más de 10 títulos y que ha penetrado en el circuito nacional con mucha gallardía, incomodando mediante las imágenes de sus obras, la tipografía y el material cartonero.
La materialidad y la obra se vuelven en Ensamblaje un lenguaje distinto, que responde a la incomodidad de las autoras por la lengua patriarcal canónica. El vino, por su parte, cumple la labor de emulsionar todo el texto, trastocando nuestros sentidos y embriagándonos de placer y satisfacción por esta escritura.
Comenzamos a saborear con Des Atada, quien nos presenta una sinuosa combinación de versos en los que encontramos una profunda búsqueda al sentido de nuestro quehacer humano, un regreso a la memoria y una reflexión de las cotidianeidades de la vida. Seguimos con Denni Zu, quien se burla de la seriedad del convite con poemas que tocan la sexualidad, el desenfreno, la locura y lo primitivo. Luego saboreamos los textos de Mónica Montero, quien le agrega complejidad a esta mezcla de sabores. En sus poemas se cuestionan las identidades femeninas, se narran sensualidades y se evocan silencios sepulcrales. Luego es el turno de Katta Urbina, esta poeta evoca a las diosas grecolatinas para que podamos sentir la corporalidad de sus palabras. Su texto nos lleva a otro lugar, en el que este mismo festín se hace poema y meta poesía del mismo poemario. Bebemos el último sorbo con Elizabeth Cárdenas, quien nos deja la misma intensidad del brebaje. Esta poeta reúne silencios, cuerpos y espacios en un dinamismo inigualable; trabaja problemáticas contemporáneas y se ríe de la materialidad actual. Finaliza esta obra “La Renacida”, poema de esta última autora, que conjuga la sensualidad y profundidad de este “Ensamblaje”.
Estas poetas alcanzan la excelencia gracias a la contribución de cada una de sus cepas, esto es lo que hace que este texto sea tan atractivo. A continuación los invito a deleitarse con “Ensamblaje”, poemario con el que podrán saborear diferentes colores de la poesía, escrita por estas cinco mujeres chilenas.
Muchas gracias.


Alejandra Águila M.
Crítica literaria








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