martes, 15 de marzo de 2016

Aniversario Publicación Juntas y Revueltas: Marzo con "M" de Mujer

Un tallo con dos rosas | por Williams Viveros




Hablar de “Juntas y revueltas” (La Joyita Cartonera, 2015) a priori parece un desafío, ya que son dos voces que se mezclan, compenetrándose de tal manera que un texto te lleva al otro, en una tinta que no se corta. Pasamos sus páginas sin dar espacio a que sus autoras: Victoria Ramírez y Liz Gallegos suelten sus manos, pero siempre con sus personalidades marcadas al escribir.
Se nota el trabajo en conjunto, cada texto encaja perfectamente en su lugar, nada es al azar, desde el primer poema llamado “Amor” -sombra desesperada que expresa la muerte de este sentimiento- hasta el último texto “Tres Rosas amarillas” -delicadeza que nos reta en la búsqueda de una belleza superior.
Entremedio se atrevieron a escribirle a “Lucy”, una suerte de matriarca de la femineidad. También hacen apología al erotismo. Una en cada esquina de la mesa gritando el placer de la carne, jugando a ensalivar al que toma el libro, tirando cada una de la mano del lector para que se quede con ellas. Esta es la parte del texto en que cuesta imaginarlas juntas, más las veo sacando los colmillos para ver quién da la mascada más grande en la imaginación del lector.
En el capítulo dedicado al “Dolor” nos quedamos a oscuras, transmiten un llanto que  insta a dejar la lectura. Y es que ambas traspasan fuertemente esa carga emocional entre ellas y hacia los lectores. Aparecen en escena compartiendo la misma copa de vino, escupiendo vivencias, la misma copa con distinta saliva: “Sacrifico mi alma ante el holocausto, descalza y ciega sobre el pantano camino sobre cadáveres, consumidos por el fuego eterno del infierno” dice Liz y retumba la respuesta de Victoria: “Tiene que haber una mejor definición de soledad,  para vestir las letras de lo que siento esta noche...”, continúan su diálogo hasta acabar la botella y pasar al siguiente capítulo.
Este poemario tiene dos ediciones. La primera en formato tradicional y la segunda en formato cartonero con “La joyita Cartonera”. En esta última, usan collage en las portadas haciendo de cada libro un objeto de colección, cada uno diferente al anterior, con una personalidad irrepetible. Las autoras son atrevidas al presentar la edición cartonera en busca de nuevos lectores, para llevar su poesía donde el formato tradicional no llega.
A título personal les recomiendo la lectura de esta obra, cada uno de sus capítulos endulzará a dos voces sus emociones.




Williams Viveros
Es estudiante de derecho y escritor. Ha publicado su obra con La Fonola Cartonera, Opalina Cartonera y La Grullita Cartonera. Destaco sus crónicas, en las cuales el hablante está involucrado con la cotidianeidad de la ciudad y sus complejidades; desde la lucha del ser humano por sus derechos y libertad fundamentales, así como el compromiso con las minorías de género.