jueves, 29 de octubre de 2015

Heroína de Eliza Adonis | Prólogo de Teresa Muñoz


Santiago, 13 de Julio de 2015.

¿Quiénes son los personajes centrales de la obra de Eliza Adonis?
Nosotros, los héroes. Nosotras, las heroínas.
En marzo de 1937, la experimentada aviadora estadounidense Amelia Earhart, inicia un viaje alrededor del mundo por sobre la línea del Ecuador, a bordo del aeroplano Electra 10E. Sería la primera vez que una mujer realizara esta hazaña, sería la primera vez que se volara de esta forma alrededor del globo. Los primeros días de Julio, reportó su posición cerca de las islas Nukumanu en dirección a la Isla Howland, en el Oceáno Pacífico Norte. Había completado 35 mil Kms. de vuelo y restaban 11 mil Kms., cuando desapareció.   Se inició una búsqueda autorizada por el presidente Roosevelt, con una flota de 9 barcos y 66 aviones, la que duró un par de semanas y fue abandonada cuando ya no había esperanzas de encontrarla. A los cuarenta años de edad, se convirtió en uno de los mayores misterios de la aviación.
Amelia Earhart se apodera de nuestro sujeto poético, para aterrizar de emergencia en nuestro territorio. El sonido del motor del Electra surca de improviso el cielo, y luego desciende controladamente para hacer contacto con nuestro territorio personal. Quien desciende es una Amelia reflexiva, en busca del merecido descanso, pero que anhela el vuelo como parte de la vida. Para la heroína toda conexión con los otros es una hazaña que no se ha realizado antes.
Los versos “escribimos/ hacia un vacío seguro/que nos desaparece del mapa/ en un abrir y cerrar de ojos/ nos devora un territorio imaginario”  nos dan una pista y nos sitúan en una atmósfera de vértigo y aventura. Cuando la autora escribe “todo es tan perfecto/ a bordo de este avión/ todo es/ un perfecto desastre”, caemos en la cuenta que también nosotros estamos participando de este desastre, viajamos, formamos parte del plan y no tenemos destino.
La o las heroínas de este poema en ocasiones se atreven a dar un salto al vacío “salto de vacío en vacío/ para quitarme el gusto del corazón/ que me sabe amargo”, porque se toman las relaciones como una misión imposible en la que irremediablemente no hay “punto de retorno”. Hay mucha soledad en estos versos es tan fácil estar sola y ser un desastre”hemos vivido en diagonales/ te digo/ en nomadía/ Hemos vivido haciéndonos el quite/ me explico/ hemos vivido en fugas paralelas/ completamente perdidos/ el uno del otro/ y solos”. 
Eso que éramos antes del salto, ya no es más. A veces debemos morir para renacer, como la semilla que se hunde para germinar. De ahí que en este viaje no hay manera de llegar a casa, el espíritu humano debe moverse aunque “la cuestión era perderse desde el principio”. El sujeto poético sabe la inutilidad de su oficio “ningún texto vale la proeza, ninguna proeza vale, pero se juega como si valiera la pena escribir el paréntesis”.
Una idea: Heroína es un viaje realizado/experimentado en tres métodos/capítulos: I. volar batiendo las alas, ii) volar a favor del viento, y iii) volar a merced de un mecanismo. Amelia Earhart parece haberlo vivido de manera inversa, iniciando su viaje a merced del mecanismo del Electra. En busca de ese fluido estado de volar a favor del viento, y terminar batiendo las alas para volverse liviana. Nosotros los héroes y nosotras las heroínas, ¿de qué manera haríamos la hazaña para completarla y dejar de buscar una isla donde aterrizar en cada nuevo ciclo?


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