martes, 21 de julio de 2015

¡Welcome, compañero! | Prólogo para TUDO de Douglas Diegues



¡Welcome, compañero!

El 15 de Julio de 2015 se presentó en Iberoamérica el poemario "Tudo lo que você non sabe es más que todo lo que você sabe", del poeta brasileño Douglas Diegues. La publicación a cargo de Vento Norte Cartonero (Brasil), involucra una alianza internacional con las cartoneras La Joyita (Chile), Casimiro Bigua (Argentina), Karakartón (Islas Baleares), La Regia (México) y Cartonazo (Perú). El lanzamiento en Chile se realizará durante la III Fería Internacional de Editoriales Cartoneras, en la Biblioteca de Santiago (2, 3 y 4 Octubre de 2015).

                                Eduardo Embry*
                                (desde Inglaterra)

La poesía de Douglas Diegues que aquí se presenta es un tipo de poesía altamente original que se gesta, paradojalmente, en la sociedad global en la que su autor está inserto. Se trata, pues, de una poesía que el lector o el oyente podrá apreciar como esencialmente narrativa, destacando en ella la voz poética principal, resuelta e iconoclasta; una primera persona que va dando cuenta de las características de sus héroes y antihéroes, de su mundo personal y único. Así también da cuenta de la esfera socio-cultural de una sociedad de masa globalizada, en un ambiente muy especial: el de la triple frontera. Ambiente que se evidencia de modo transparente en los textos de Douglas Diegues: de cómo el mundo de los piratas, de los falsificadores, de la corrupción, no siempre fue un mundo de maldición, más bien de sobrevivencia juvenil, pues gracias a esos falsificadores la juventud de entonces pudo tener –a precio módico– los aparatos electrónicos, los históricos “CD”, que les llevaban la música y los ritmos de importación de moda en las grandes capitales del mundo. 

Así, desfilan por estos versos los rebeldes de la música de los setenta, cantantes y músicos, actrices, futbolistas y políticos, en medio de aquel mundo infernal semejante al de Dante, sin esperanza, donde –en lo más alto de la pirámide social– ante la anarquía y la miseria, nadie parece salvarse, excepto un puñado de artistas y poetas, los héroes de nuestro poeta, como fueron B.B. King –compositor estadounidense, recientemente fallecido, considerado como uno de los músicos de blues más influyente de todos los tiempos. Lo mismo, Albert y Freddy King, guitarristas famosos, inmortalizados por los Beatles en su canción “Dig it” (1970). El poeta Douglas Diegues rinde homenaje a estos héroes de su juventud en el poema melancólico “Carta a los piratas que creen el Rock and Roll en la Triple-frontera”, lugar selvático y fronterizo de Brasil, Paraguay y Argentina; hábitat natural donde convergen diversas etnias autóctonas y descendientes de españoles y portugueses peninsulares: brasileños, argentinos, paraguayos, italianos, chinos y coreanos… es una zona donde todo se falsifica: enseres del hogar, electrónicos, etc. Por esto es el elogio de este poeta a los “piratas”, puesto que fueron “los proveedores” de aquellos “naqueles días” en que se podía adquirir los CD de los King, especialmente “Los reyes de la guitarra”, aunque estos “high ways fakes” fueran de fabricación pirata provenientes de fábricas  clandestinas instaladas “en el fondo del patio” de alguna casa del lado de la frontera del Brasil.

Al lado de los señalados y magníficos referentes de la música rockandrollera de aquellos días, aparecen también los poetas preferidos de la juventud rebelde de todos los tiempos, por nombrar algunos: Álvaro Campos, famoso por su desafiante poema escrito en portugués peninsular contra la hipocresía de su tiempo, el “Poema em línea re(c)ta”; Nazim Hikmet, que tiene la gloria de haber rescatado en su poesía momentos clave de la dura experiencia política y social de comienzos de las primeras décadas del siglo XX, uniendo, de modo dialéctico, elementos sentimentales, románticos y eróticos de la vida íntima del poeta. Por último: dos poetas más –entre otros que se pueden mencionar: Charles Baudelaire, con su conocido poema “El albatroz”, y la obra global, dispersa en mil fragmentos laudatorios de la poesía de Leopoldo María Panero, en varios poemas que aquí se presentan. Todos estos destacados artistas y escritores que se mencionan, constituyen importantes referentes que, en el proceso de construcción de esta obra, el poeta cartonero apropia como suyos, con poema y todo: simplemente Douglas traduce  a su singular lengua el poema de Charles Baudelaire. Pero no se trata de un caso de plagio, pues el artífice reconoce lo ajeno con un “by” en inglés – que significa “escrito por”. En muchos de estos textos Douglas incorpora palabras de origen “selvático”, que define como “Guaranhol-portunhol”, términos presumiblemente inventados por el poeta; en esto es cuidadoso, respeta el crédito de otros traductores, pero igualmente  todos los textos pasan por el regazo de Douglas, como advierte: “versión transfernandopessoainventada”, para referirse a la intervención que se ha hecho de los textos de Fernando Pessoa, al “portunhol selvagem por Douglas Diegues”, etc.

Finalmente, quisiera decir que la voluntad constructiva de “Tudo lo que você non sabe es mucho más que todo lo que você sabe” desborda el mecanismo simple de la apropiación de algunos aspectos de obras ajenas. Como en el siglo XIV en España, los autores populares se adueñaban “de la voz”, es decir de la melodía, del tono y, principalmente, de determinadas estrofas familiares de la obra de algún poeta, así parece proceder el poeta Douglas.  En el “Cancionero de Baena”, por ejemplo, hay un sinnúmero de advertencias que dicen “tomando la voz de Villasandino…”, y luego se anota el nombre real del poeta que quería mostrar su “poetría”. Así lo hizo Rubén Darío, cuando escribió su “Dezir” (“a la manera de Johan de Dueyas”), lo que se puede ver más en sus “Prosas profanas”. Pero más aún: el poeta cartonero tiene un remoto antecedente en el Siglo de Oro español, cuando los poetas populares, que no tuvieron acceso a las formas impresas, fueron acusados de delito por Lope de Vega (según un “Memorial” que existe en la Biblioteca Británica) debido a que los acusados, según Lope de Vega, narraban embustes en los pueblos y caminos sobre milagros y aparición de la Virgen, pero más, por apropiarse de obras que no les pertenecían. También, la transformación de una corriente pagana en poesía a lo divino o viceversa, fue en esos siglos materia de controversia; afortunadamente, colecciones de “pliegos sueltos” – es decir impresos que no alcanzaron a ser libros, se hallan y se conservan actualmente en diferentes partes de Europa, menos en España donde se produjeron. Fueron hermosamente decorados en blanco y negro, como así es el caso de los pliegos valencianos, antecedente de lo que hoy se llama el libro de bolsillo. Lo esencial es que estos pliegos fueron formas alternativas y populares contra el impreso oficial, que debía pasar por la aprobación de las autoridades eclesiásticas de la época. Eran exactamente como ahora se construyen muchos libros de la literatura cartonera, con pliegos grandes doblados en cuatro partes.

Por otra parte, el mérito actual de Douglas Diegues, frente al mecanismo de sus “apropiaciones”, es el haber superado a Nicanor Parra, cuando el maestro chileno se adueña de un famoso poema –el único célebre y popular que escribiera Juan Guzmán Cuchaga, “Alma, no me digas nada”. El acto de Parra alcanza el nivel de lo satírico. En cambio, en esta colección de Douglas Diegues, sus “apropiaciones” son de poetas y textos notoriamente célebres y universales, como son los casos, por nombrar sólo dos ejemplos, los de Álvaro Campos, con el “Poema em línea re(c)ta”, o de “The albatroz” de Charles Baudelaire. Aquí, Douglas se identifica y apropia, por aprovechamiento, de la ideología que expresan estos poetas en sus obras; uno, una rebeldía infinita y el otro, un bello canto a la marginalidad del poeta y su obra. Con esto termino, dejo en manos del lector esta nueva obra cartonera de Douglas Diegues, con un firme “welcome”, compañero.


*Eduardo Embry (1938): poeta chileno radicado em Inglaterra de larga trayectoria desde los años 70, en el contexto de  la poesia hispano-americana. Algunas de sus obras: Poder invisible (1975), La vaca del señor don gato (1980), Para Santos y herejes (1990), Manuscritos con el agua se borran (antologia) (2009).

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