lunes, 6 de abril de 2015

Juntas y Revueltas | Reseña de Alejandra Águila

Presentación del libro juntas y revueltas

Muy buenas tardes a todos:
Comienzo con un verso de las autoras:
Escribo,
Vivo el inicio de un verso
Revivo
La hoja (blanca) se inserta en mi ser
Recorre mis venas, mi sangre, cada página de mi cuerpo.

Nos reunimos el día de hoy para celebrar el lanzamiento cartonero del poemario “Juntas y Revueltas” de Liz Gallegos y Victoria Ramírez. Primero que todo, debo agradecer la invitación de la editorial “La joyita cartonera”, especialmente a Elizabeth Cárdenas, quién ha sido una de las gestoras del evento y me ha solicitado ser parte de esta celebración.
Cuando leí “Juntas y Revueltas” por primera vez, me llamó mucho la atención su título; pues Juntas sugiere comunidad, lo femenino y unión. Revueltas; explicita subversión, anarquía y revolución. Este acto de disidencia que se proyecta desde el título se vuelve materialidad cuando se publica este ejercicio escritural creativo en papel. Estamos en presencia de la segunda edición de esta obra y este acto se vuelve múltiple. Cada poema se actualiza y se renueva con la lectura de cada uno de los nuevos lectores.
Este texto se compone de 9 apartados; amor, angustia, arte poética, ausencias, dolor, erotismo, Lucy, melancolía y versiones. Títulos heterogéneos para una mixtura atractiva y desafiante, que rompe en nuestra escena literaria con gallardía y fuerza. En cada uno de estas secciones nuestras autoras dialogan y exponen de manera sencilla y honesta las emocionalidades y reflexiones en torno a temáticas como la cuestión humana, las relaciones sociales y amorosas, el ser sujeto femenino, la relación con la naturaleza y el quehacer artístico de hoy en relación a relecturas de cánones pasados. Muchas temáticas que discutir y analizar, todas muy interesantes. Sin embargo, en honor al tiempo y a la relevancia del tema, en los tiempos actuales, durante esta presentación exploraré uno de los leitmotiv que me parecen centrales: el cual nos habla acerca de las relaciones amorosas y las problemáticas del sujeto femenino en el contexto falogocéntrico y patriarcal de nuestra sociedad actual.
Cuando comenzamos a hablar de literatura chilena creada por mujeres en el siglo XX, pensamos inmediatamente en grandes autoras como Marta Brunet, Gabriela Mistral, María Luisa Bombal, entre muchas más. Imaginamos las dificultades burócratas y escriturales que tuvieron que sortear para comenzar a publicar y expandir su voz y sus palabras. A pesar de que nuestros discursos en la actualidad se encuentran mucho más empoderados por figuras femeninas (tenemos una presidenta gobernando nuestro país), existen ciertos discursos que aún se encuentran marcados por aquél machismo añejo y autoritario que gobernó todos los ámbitos de nuestra sociedad, desde inicios de nuestra nación. ¿A qué me refiero?
Hablo de problemáticas en torno al cuerpo y la sexualidad de la mujer, el poder de la palabra y la apertura editorial para su publicación. “Juntas y revueltas” es un libro que aparenta inocencia. Sin embargo, aquél rasgo no lo tiene por ningún lugar. Lo podemos manifestar desde diversas perspectivas, pero es evidente en los apartados del texto, que han sido titulados: amor, angustia, ausencias, dolor, erotismo y melancolía. En estas secciones las autoras trabajan la interioridad del sujeto femenino, a través de diálogos marcados de un temple desafiante y reflexivo, con una actitud atrevida e inquieta que critica la posición de la mujer dentro de los espacios culturales, eróticos y sexuales que han sido propuestos por esta sociedad.
Los cuerpos de estas sujetas poéticas desean hablar y lo hacen con fuerza: /Yo quiero, como tú! Recorrer tu espalda/ Vagar en tus vellos; silenciosa/ Oler el semen derramado en mi vientre/ Derramado en la tierra/ Derramado en silencio/ Seducidos por el canto de los cuerpos/ Fatigados de placer. (De Yo quiero como Tú, de Liz Gallegos). La fuerza y latencia sexual del cuerpo femenino está articulada desde el emparejamiento del poder. No se es un sujeto pasivo en la relación sexual, por lo contrario, la hablante lo busca, lo desea y lo ejecuta. Desde la voz de Victoria, se enuncia un trabajo con el deseo desde el despertar de la inocencia primera: Quisiera ser como esa luna/ Y que esta noche mires y admires mi resplandor ansioso por descubrir tus labios/ Por disipar las sombras de tu mirada con caricias estelares.”. La petición abre el comienzo de la ejecución del acto amoroso. Las hablantes femeninas en este texto no reciben, sino todo lo contrario, solicitan y actúan, con vehemencia y seguridad. Dejando de lado cualquier atisbo de duda y temerosidad. Apartando la sumisión del discurso patriarcal, toman la palabra, sin permiso, y hacer carne y letra los pensamientos antiguamente destinados a la soledad del diario de vida en la oscuridad de la habitación de la mujer.
El tomarse la página en blanco con un ejercicio literario creativo y dialogar corporalmente hace que este texto abra el espacio letrado femenino, antes solo disponible para escritoras manipuladas, censuradas y restringidas por la voz machista de un editor. En este texto hay espacio para hablar de todo, sin miedos ni tapujos, solo con energía, apertura, criticismo y opinión.
El gesto del proponer esta nueva edición en un formato cartonero habla de lo mismo, del quiebre de los grandes grupos editoriales lucrativos, y la apertura a las nuevas microeditoriales que abren el paso al trabajo de los nuevos materiales y los nuevos formatos.
Con orgullo, entonces, les presento Juntas y Revueltas, un poemario honesto y real, en el que se conjugan de manera sincera los ensayos y errores de las poetas emergentes que ya no quieren silenciar su interioridad y trabajarla solo desde los talleres literarios, ya es hora que el espacio artístico y cultural se abra a nuevas generaciones, este es el primer paso para hacerlo.
Muchas gracias.

Alejandra Águila-

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